El guevarismo de Néstor Cerpa

“Aquel día éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir”. Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz,en el acto central en conmemoración del XX Aniversario del ataque al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1973, «Año del XX Aniversario».

La obra que resume la praxis del comandante obrero, Néstor Cerpa, lleva como título una de las frases del comandante Fidel Castro, escogida no al azar, escogida con suficiente análisis político para otorgar un mensaje a las futuras generaciones de revolucionarios peruanos, y este mensaje de teoría y práctica fue lo que ahora, y siempre, rescatamos de este gran hombre. Y este discurso podría, quizás, resumir la vida del compañero Néstor que asumió una tarea de la manera más natural y sencilla como diría José Martí, porque entendió que la gloria, la heroicidad, no se elige, no se la busca, solo nos encaminamos a ella los que apostamos por una verdadera revolución. El sacrificio es la señal, el hambre, la pobreza son aditamentos del deber. Y es en todos estos calificativos que el guevarismo, la herencia del otro comandante, Ernesto Che Guevara, se interioriza, se vuelve piedra, roca eterna para despertar de golpe las conciencias de los que nacimos para vencer.

El discurso del comandante Fidel trata de resumir el accionar de los combatientes del Movimiento 26 de Julio en el fallido ataque al cuartel Moncada en Cuba:

¿cómo llevar a cabo la insurrección armada si la tiranía era todopoderosa, con sus medios modernos de guerra, el apoyo de Washington, el movimiento obrero fragmentado y su dirección oficial en manos de gángsters, vendida en cuerpo y alma a la clase explotadora, los partidos de opinión democrática y liberal desarticulados y sin guía, el Partido marxista aislado y reprimido, el pueblo sin un arma ni experiencia militar, las tradiciones de lucha armada distantes más de medio siglo y casi olvidadas, el mito de que no se podía realizar una revolución contra el aparato militar constituido? (…) ¿Cómo levantar al pueblo, cómo llevarlo al combate revolucionario, para superar aquella enervante crisis política, para salvar al país de la postración y el retraso espantoso que significó el golpe traicionero del 10 de marzo y llevar adelante la revolución popular y radical que transformara al fin a la república mediatizada y al pueblo esclavizado y explotado en la patria libre, justa y digna, por la cual lucharon y murieron varias generaciones de cubanos?

Y pues, la pregunta, gracias a la creación heroica de los que lideraron la experiencia guerrillera obtuvo respuesta en el accionar y en la teoría marxista que lograron conjugar a tiempo. ¿Y es que acaso la realidad cubana era distinta a la peruana, a la chilena, a la venezolana, a la de todos los pueblos que hasta ahora viven la explotación del capital? ¿Acaso nuestro movimiento revolucionario no tuvo un análisis de las condiciones objetivas para seguir el camino de la lucha armada? Claro que la hubo, y hasta ahora se sigue considerando que las condiciones existen, que las formas de explotación que está sometido todo el pueblo peruano es cada día mayor; pero que, gracias a los distintos medios de enajenación, es que el sistema lleva ventaja; y es ahí donde entramos en los 80 y con la última acción de la toma de la Embajada de Japón, para calar en la conciencia de los que eran parte de esos años, y por ahora retomamos el mensaje del accionar de compañeros que cayeron tanto en la Embajada de Japón como en la Batalla de Molinos, de San Martín y demás escenarios donde dimos la pelea suficiente para demostrar nuestras verdades a riesgo de perder el pellejo. Ese es nuestro inicio de entender la teoría, el mensaje de la revolución cubana para los pueblos, el despertar la conciencia de los humildes con la guerra revolucionaria de todo el pueblo en armas.

Se acaban de cumplir 20 años de la toma de la Embajada del Japón por 14 combatientes del partido, denominados después de ser consagrados héroes como los 14 cóndores que demostraron más que solidaridad hacia sus compañeros, sino lo que todo revolucionario conoce y entiende que en una revolución se triunfa o se muere si es verdadera. El comandante Ernesto Che Guevara en su manual para los pueblos explotados, La Guerra de Guerrillas, tenía como base primordial que:

El guerrillero no debe de ninguna manera, dejar a un compañero herido a merced de las tropas enemigas pues la suerte de éste será, casi seguramente, la muerte. Cueste lo que cueste, hay que retirarlo de las zonas de combate para trasladarlo a un lugar seguro. Las más grandes fatigas y los más grandes peligros deben correrse para esta tarea. El soldado de guerrillas debe ser un extraordinario compañero.

Y bajo esa premisa 14 compañeros asumieron la tarea de no dejar compañeros encerrados a merced del enemigo, que pasado más de 20 años ha demostrado que de reconciliación no hay nada, compañeros y compañeras aisladas, sometidas a las peores condiciones carcelarias, buscando tratar de doblegar sus conciencias en pos del capital, en algunos casos lo ha logrado y de esos sobran que es inoportuno señalar; estos comentarios es para diferenciar de lo que el enemigo ha querido por años mostrar a las juventudes que cada día empiezan a asumir un camino revolucionario, mostrar que el comandante Néstor y sus 13 combatientes solo fueron kamikazes buscando propagandear un pensamiento aniquilado. ¿Eso fue cierto?

El 1 de enero de 1994 se alzaba en armas bajo la consigna: “¿La toma del poder? No, apenas algo más difícil: un mundo nuevo”, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, con ideas socialistas que buscaban renovar el pensamiento de los pueblos en rebelión. Cuando todo había perdido vigencia, las ideas del Che y de Marx, de Bakunin y Durruti, de Vallejo y García Lorca, aparecen estos encapuchados a demostrar con fusiles que para detener el avance de los mercenarios del capital era necesaria la fuerza y de forma sorpresiva, un primero de enero, atacan de manera simultánea cuatro municipalidades del estado de Chiapas. Sí, el Sub Comandante Marcos, el de la pipa insurgente, el de las tres estrellas en el gorro olivo, comandaba una de las rebeliones que impulsaría nuevamente el debate de la insurgencia armada, del pueblo en armas frente a las posiciones reformistas que los de la izquierda acomodada siempre vienen repitiendo y cada día tienen más eco. Entonces qué es lo que nosotros como proyecto político asumíamos en esa temporada dentro de la lucha de clases, pues lo mismo que todas las fuerzas insurgentes se plantean en su estrategia básica frente a la lucha de clases: la toma del poder. Y para eso existía, sin duda, un análisis político de la sociedad de ese entonces, y actualmente también existe ese análisis. Las herramientas de lucha no son elegidas al azar, rescatan luchas pasadas, pero a su vez analizan el contexto en donde se va a entablar la lucha; por lo tanto, el resultado era el alzamiento en armas.

La situación actual no es tan distinta, el Perú cuenta ya con 9 bases militares estadounidenses, una última avalada por el congreso actual. Por lo tanto, como se asentó en la Segunda Declaración de la Habana:

¿Y qué enseña la Revolución Cubana?  Que la revolución es posible, que los pueblos pueden hacerla, que en el mundo contemporáneo no hay fuerzas capaces de impedir el movimiento de liberación de los pueblos. En las actuales condiciones históricas de América Latina, la burguesía nacional no puede encabezar la lucha antifeudal y antiimperialista.

Esta epopeya que tenemos delante la van a escribir las masas hambrientas de indios, de campesinos sin tierra, de obreros explotados; la van a escribir las masas progresistas, los intelectuales honestos y brillantes que tanto abundan en nuestras sufridas tierras de América Latina Lucha de masas y de ideas; epopeya que llevarán adelante nuestros pueblos. maltratados y despreciados por el imperialismo, nuestros pueblos desconocidos hasta hoy, que ya empiezan a quitarle el sueño.  Nos consideraba rebaño impotente y sumiso, y ya se empieza a asustar de ese rebaño; rebaño gigante de 200 millones de latinoamericanos en los que advierte ya a sus sepultureros el capital monopolista yanki Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar.  Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.  ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!

Entonces, al afirmar esa presencia del país que más violaciones a territorios con el pretexto de la paz y democracia, consideramos que la violencia que actualmente está latente en el Perú no la ejercen gratuitamente las masas explotadas, es el imperialismo y su burguesía nativa que la empieza y es un deber la rebelión. Por esos motivos es que nacimos y como nuestro padre creador Túpac Amaru, volvemos, volveremos para vencer.

Este preámbulo al pensamiento y praxis del comandante Néstor era necesario para entender quizás en breve por lo que se levantó y se levantaron los que lo secundaban: la lucha por un mundo mejor para todos, no solo por llevar panes a las mesas, por recuperar lo que la burguesía nos quita a diario, sino por toda una concepción de cambio total, una sociedad distinta en donde las mujeres y varones no sean cosas que se compran y se venden. Hablamos de Guevarismo dentro del pensamiento del comandante Néstor, habría entonces que definir que sería Guevarismo para ese entonces y para estas alturas, porqué la imagen del Che se trata hasta ahora de ser caricaturizada y alejada de las juventudes, simplemente porque sigue siendo peligroso al ser abarcado en su totalidad, peligroso no solamente para el sistema sino para también aquellos fariseos que juegan dentro del campo de la izquierda pero terminan anotando para la derecha y la burguesía dentro de cada turno en el juego antidemocrático sea elecciones cada cinco y/o parlamentario al ser elegidos.

Entonces el guevarismo, es la actual expresión de las ideas y práctica marxista más radical, con su ejemplo demostró que se debía llevar las herencias teóricas a la práctica más avanzada en la lucha contra el imperialismo, el capital, la mercancía, la soledad y el egoísmo. El comandante Guevara rescató lo más avanzado del marxismo que ya no se tocaba ni en las discusiones más avanzadas dentro del campo socialista, fue el que puso en el tapete concepciones como Hombre Nuevo, alienación, la moral comunista, los incentivos morales, el aniquilamiento total de las herramientas capitalistas dentro de los sistemas socialistas, y demás factores que lo hace hasta ahora terriblemente peligroso. Al Che lo mataron temprano, joven, lleno de ideas y acciones por delante, su paso por Bolivia demostró esa práctica llevada al extremo que, si la juventud que en verdad se considerará guevarista, sabría el significado y tendríamos así victorias aseguradas frente al enemigo que cada día nos lleva más ventaja. Por eso mismo, desde este pequeño aporte ensayístico, consideramos importante rescatar el legado del comandante Guevara y todos los guevaristas que asumieron y nos han heredado praxis para seguir en el combate. Esta lucha no es sino una lucha a muerte, en donde tarde y temprano hemos de vencer.

El guevarismo que asumieron en los ochenta se sigue asumiendo apuesta por esa lucha continental que el Che impuso a todos los revolucionarios y revolucionarias del continente, combaten por esa orden los compañeros y compañeras del ELN, EPP, EZLN y demás apuestan. Una experiencia cercana a nosotros es la del “Batallón América”, donde junto a hermanos combatientes asumíamos un trabajo continental de lucha por liberar otras patrias para así hacer más fácil la liberación de las demás. Esa misma experiencia y así recordándolas homenajeamos a los que combatieron por un continente sin imperios, esa experiencia que siguiendo los enfoques tácticos del Che fue la de la primera Junta de Coordinación en donde las organizaciones comandadas por Mario Roberto Santucho, Miguel Enriquez, revolucionarios de Uruguay  y Bolivia, el ERP-PRT, MIR, Tupamaros y ELN, asumían el carácter continental de la lucha o como dice ese estribillo de la canción sobre el Che de Silvio Rodríguez:

y hay que quemar el cielo / si es preciso, por vivir

 por cualquier hombre del mundo, / por cualquier casa

Uno no luchaba para el bienestar propio, no lucha por comodidades, lucha por que es una obligación histórica el vencer, el tener un mundo en donde vivir, en donde los días no sean de sobrevivencia, para todos; y así lo entendemos los revolucionarios, porque es nuestro deber. Esta posición de los tupacamaristas fue cumplida hasta el final, demostrada en esta acción heroica de 14 compañeros que amparados en el amor revolucionario demostraron que no había otra forma de lograr el objetivo de liberar a sus hermanos encarcelados y exigir al gobierno del actual reo Fujimori el cese de la explotación de todos los peruanos.

Las acciones cuentan y se cumplió en todo momento los acuerdos dentro de las leyes de guerra, cosas que el imperialismo no recuerda cuando actúa. Se liberaron mujeres y niños, nunca se exigió recompensa por ningún personaje dentro de la embajada, se despidió a las personas mayores, se respetó la total vida de cada integrante porque el fin no era eliminarlos, el fin era el respeto a todos los peruanos, que el Estado no venía escuchando esa plegaria desde los años que tiene de supuesta República, y que actualmente viene también haciendo de oídos sordos y encarcelando a los que buscan mejoras en sus territorios. El humanismo de esa acción involucraba un trabajo de selección de los mejores cuadros del partido, que con todos los planes que cada uno tenía para su vida, asumió, y ¡Así de románticos eran los militantes tupacamaristas! ¡Alegres, rebeldes, combativos, heroicos! ¡Dignos y rebeldes! Así los recordamos y en esta juventud deseosa de reconocerse en ejemplos, pues les presentamos a estos jóvenes que no duraron ni un momento en asumir un trabajo para heredar, sin querer, un legado a todos los revolucionarios peruanos. Es la derecha que los estigmatiza, son las organizaciones de izquierda temerosas de salir mal en las fotos de los diarios burgueses que también los estigmatizan. Los jóvenes que abogamos por un proceso real y revolucionario, los recordamos y asumimos su ejemplo. 14 revolucionarios no han muerto, han volado al cielo para donarnos su verdad.

Rojo y negro es el camino para derrotar a la vanguardia imperialista en el país y en el continente. Sabemos usar el guevarismo en estas circunstancias actuales de posibles conflictos tanto locales como regionales, así como mundiales. Nos solidarizamos y actuaremos junto a todos los que se rebelan sinceramente, porque de eso se trata el actuar de un revolucionario y de una revolucionaria, el actuar por ese humanismo que para el Che era importante inculcar a todos sus combatientes: El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación…

Continuaremos …

Patria o muerte.

Al buen revolucionario

solo lo mueve el amor

solo lo mueve el amor

Tonada del albeldrío, Silvio Rodríguez

 

Edgar Sánchez